¡Es importante conocernos como persona, saber hasta dónde estamos dispuesto a llegar para mantener una relación con alguien! A Veces solemos exigirnos mucho únicamente por no separarnos de una persona.

Ya sea en cuanto a una amistad, o una pareja, debemos estar conscientes de que no podemos complacer a todo el mundo en todo momento. Quédate hasta el final y deja tu comentario.

Somos personas únicas, cada mente es un mundo distinto que tiene una manera particular de pensar y resolver las situaciones que se le presentan en la vida. Es por esto que no podemos esperar lo mismo de todos.

Debemos aprender cuando debemos decirle si a una persona, o también no, todo esto siempre de la mejor manera, una que no hiera sentimientos ni que nos aleje de quienes queremos.

Decir “sí” sin miedo: la validación como persona

Cuando somos pequeños, absolutamente nadie nos enseña qué es eso llamado autoestima. En dependencia de nuestra crianza y de las experiencias que tengamos durante nuestra niñez y adolescencia.

Desarrollaremos un “sucedáneo” de exactamente la misma para ir subsistiendo aproximadamente.

Ahora bien, las genuinas pruebas definitivas van llegando con el tiempo. Son momentos complejos para los que absolutamente nadie nos ha preparado.

Instantes en que poner a prueba nuestros temores, nuestras indefensiones o bien valentías para amoldarnos a este planeta formidablemente complejo.

Asimismo, también es común callar y ahogar deseos y voluntades por temor a ser sancionados o peor aún, ser rechazados por quienes nos rodean al ver la decepción en sus rostros.

Decir “no” sin culpa, vivir siendo coherentes

Admitirse a uno mismo, lejos de lo que muchos afirmen, no debería llevarnos toda la vida. La autoaceptación, como la autoestima habría de ser un deporte obligatorio que practicar desde la niñez.

Habría de ser esa religión sanadora al unísono que liberadora donde poder pensar en nosotros mismos, y al unísono, en nuestras capacidades para respetarnos y respetar a el resto.

Por el hecho de que vivir sin temor a decir “si” y sin cargos de conciencia por decir “no” es vivir siendo coherentes.

Es subsistir en todos y cada campo de nuestra existencia proporcionando un respeto genuino y pleno para la propia autoestima y para quienes nos envuelven.

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